Hola amig@s, de nuevo con vosotros en un nuevo post. Os voy a contar la historia de varias pacientes con sintomatología similar aunque la primera de ellas es infinitamente más acusado que la segunda en cuanto a el grado de dolor y molestia general. Mi primera paciente, unos treinta años , llegó a consulta acompañada de su hermana mayor; caminaba como si fuese una persona de mucha más edad y le costaba un mundo caminar. En la anamnesis me contaba que le estaban haciendo pruebas para descartar o confirmar una osteopenia u osteoporósis y estaba profundamente preocupada porque le dijeron en esas pruebas finalmente que todo parecía normal. Ella bailaba y le dedicaba muchas horas a la semana, lo cuál la mantenía con mucho estrés debido a la incertidumbre de no saber qué tienes. Comenzamos la sesión y me voy dando cuenta que al tratar de elastificar cada parte de su cuerpo, lo noto tan adherido que primeramente empiezo con tratamiento superficial a través de la fascioterapia para «pedirle permiso al cuerpo» para entrar poco a poco y tratar de tirar del hilo que me lleve al siguiente punto. Las simetrías estaban alteradas tanto en cintura escapular como cintura pélvica, su pelvis estaba bloqueada y su sistema nervioso como una montaña rusa. Examinamos espalda, cuello, respiración, pleuras, visceras, el tren inferior y todo lo que conlleva una sesión de osteopatía integral. en el tren inferior sucedía exactamente lo mismo y notaba mucha rigidez al tratarla e incluso al tratar de movilizar pies, rodillas y piernas, al igual pasaba en brazos y cuello. un ejemplo: Le levantaba un brazo y lo dejaba caer y el brazo seguía sosteniendose en el aire sin que la paciente pudiese de una manera relajada dejarlo caer como el que deja caer un saco de patatas, imposible. Se le trató a nivel de tejido en todos los planos muy despacito y con paciencia. desde la parte superficial, miofascial y articular, trabajandole la parte craneosacral, movilidad, aplicando resistencias suaves e incrementando, movilizando absolutamente todo su cuerpo después de elastificarlo completo con suavidad , es decir, abriendome camino en («como le dije yo en broma, eres una pegatina con patas») una gran adherencia. su cuerpo tenía tal nivel de adherencias que llegó a practicamente a inmovilizarla, atarla, como el que se pone un corsé y trata de moverse. Hicímos el mismo tratamiento durante un mes y medio y una vez por semana. ya conforme ibamos avanzando en las sesiones se iba viendo una mejoria, retirando dermatomas y restricciones, y al finalizar el tratamiento, mi querida paciente no se lo podía creer. era otra persona. Actualmente baila y disfruta como lo solía hacer. Su nivel de estrés había llegado a un punto crítico que había bloqueado todo su cuerpo, y el papel de la fascioterapia y osteopatía para desenmarañar aquél grandísimo nudo de tejido, articualciones y sistema nervioso fue el cocktail perfecto para trabajar el tejido conectivo, como la fascia en general. El papél de las fascias es muy importante en el funcionamiento de nuestro cuerpo. y la chispa que enciende nuestras emociones puede descontrolarse detonando en un caos. La fascia, esa conexión invisible!. Con mi segunda paciente todo sucedió igual pero de un modo más leve, conclusión. El papel de la fascia es crucial para el buen funcionamiento de nuestro organismo. nos soporta manteniendo sus tejidos en su lugar, manteniendo esa conexión de tejido global en su lugar, nos facilita el movimiento, la fuerza, sensibilidad…la fascia envuelve al músculo, lo protege, se adapta y globaliza nuestro ser.

