Vivimos en una sociedad inflamada en donde todo es para ayer y en donde nuestro entorno nos inflige su ritmo vertiginoso a gran velocidad. Sí, querido lector, nuestra sociedad está inflamada y decimos inflamada porque nuestros pensamientos se ven alterados por estímulos externos, y no suelen ser positivos, solemos recibir información, tanto en medios de comunicación como en redes, de noticias que alteran nuestra tranquilidad. Por otro lado el “placer” momentáneo que nos proporcionan las redes con esos videos que duran unos segundos pero que nos mantienen ahí. Deslizando, sin tiempo a digerir la micro dosis de estímulos, pidiendo dopamina para tratar de evadirnos; el trabajo estresante, las prisas y el pulso diario de la ciudad, todo eso va inflamando nuestros pensamientos y creando ese efecto de bola de nieve. Nos vamos a la cama con el último noticiero que muestra cómo está el mundo actual y no es un buen tema de conversación con la almohada. Lo que ocurre con esto es que nuestro cuerpo lo va acumulando y nuestro sistema nervioso llega un momento en que se hace notar, creando desequilibrio en nosotros, alterando nuestras emociones.
Eso incurre en un mal descanso, en un rendimiento diario menor, en mayor sensación de cansancio, en la aparición de síntomas físicos, en ansiedad, cambios de humor y un sinfín de cosas más. Vivimos en un mundo globalizado y evolucionado, desarrollado, en donde ya no tenemos que cazar para comer, lo hacemos en un modo figurado, la tecnología y ahora la IA forman parte de nuestro día a día y ya nos facilitan las tareas, pero nos hacen discurrir menos, haciéndonos menos eficaces en atajar problemas inmediatos ya sean emocionales o de nuestra rutina. ¿Sabrias ubicarte bien sin un gps? ¿Y sin internet y google, sin redes, como gestionaríamos los pequeños obstáculos?
Así mismo y dentro de un mundo globalizado, vivimos en nuestros pequeños mundo burbuja, nuestro pequeño mundo individual, rodeados de gente pero con ese poso de soledad, sobre pensando, pensando en exceso, inflamando nuestra mente. Por ello, tratemos de darle la vuelta a esta tortilla de emociones y rutinas para sanearlas y dejarnos de inflamar nuestros pensamientos. Leer por placer, pasear, hacer deporte, meditar, pilates, yoga, baile, alimentarse mejor, dedicarnos tiempo para mirar hacia dentro, agradeciendo cada segundo que podemos estar viviendo nuestra vida de una forma consciente ya que, y por desgracia, sólo tenemos una vida. No dejando que nuestro entorno nos marque el paso en este baile de la vida. Elige tu camino, pero no inflames tus pensamientos.


Enriquecedora reflexión. Vivimos en un mundo lleno de facilidades, que evolucionamos en tecnología, tan rápido como involucionamos en resolución mental e inteligencia emocional.
Todas las facilidades que nos trae el mundo moderno son anestesia para nuestro cerebro.
Quizá sea el mejor consejo que podamos dar, ejercitar la mente.🩷
correcto, nuestra mente, influida por estímulos externos y nuestro entorno, trata de adaptarse creando sus mecanismos, pero no hay que olvidar que no estamos hechos para este estilo de vida moderna.